Baby Driver: El sountrack perfecto para el crimen


Baby Driver es una de esas joyas enterradas bajo toda esa basura híper comercial llamada blockbusters durante la temporada veraniega; con guión y dirección de Edgar Wright, un reparto de primer nivel con los oscareados Kevin Spacey y Jamie Foxx, el ganador del Emmy Jon Hamm, Eiza Gonzalez (From Dusk Till Dawn: The Series) y Ansel Elgort (The Fault in Our Stars) conjuga una maravillosa y única experiencia durante sus casi dos horas de metraje.

Wright es un gran estilista, Baby Driver podría haber terminado como una película de crimen ultra genérica que no aporta nada al género, en cambio, el producto final refleja un cuidadosa atención a los detalles, un ritmo bien balanceado y un gran desarrollo de sus personajes mientras conocemos la historia de Baby y cómo la vida y sus malas decisiones lo orillaron a sumergirse en el mundo del crimen, aprovechando sus casi sobrenaturales habilidades bajo el volante acompañado de su siempre fiel iPod de antaño. 

La música juega un papel vital para que Baby Driver funcione tan bien, y es que prácticamente toda la película está muy casada con el soundtrack que Baby guarda en su dispositivo, casi toda las canciones que se escuchan en escena son las mismas que están siendo reproducidas en su iPod, mismas que forman una amalgama transparente en la cinta, funcionando como extremidades de ésta para lograr una deliciosa y hasta divertida sincronía con todo lo que pasa en escena: Los ritmos, golpeteos, solos de guitarra y demás elementos de las composiciones corren al unísono de los efectos de sonido de las balas, autos y demás elementos dentro de las escenas que lo convierte en una experiencia maravillosamente hipnótica. 



Es una película que sabe cómo evocar emociones en los momentos más cruciales, en ningún momento se siente como algo artificial, es un proyecto que se mantiene muy fiel a su estilo a pesar de que su contenido probablemente no sea apto para todo público es una de las grandes sorpresas de este verano y una de las mejores producciones que ha concebido Wright en su carrera. 

Las actuaciones no defraudan en ningún momento, con Kevin Spacey a la cabeza del grupo delictivo, dejando a un lado el papel de Frank Underwood para encarnar al jefe del crimen Doc, maquinando una serie de atracos de lo más ambiciosos con un pintoresco equipo de ladrones (Foxx, Hamm, Gonzales) que dependerán del virtuosismo automovilístico de Baby (Elgort) para escapar milagrosamente de la escena. 

Tanto las escenas de acción como de persecución están muy bien logradas, manteniendo el estilo y ritmo de las película de principio a fin; cada canción, cada diálogo, cada escena se desencadena tan armónicamente en pantalla que es un deleite ver a Wright trabajar de una forma tan orgánica y tan cómoda en este cine de autor que le sienta increíblemente bien.

Comentarios

Entradas populares